Mi amada amante
La mujer que amo es mi amante,
la amo por siempre y sin ataduras.
La mujer que me ama es mi amante,
nos amamos con y sin sus censuras.
Que porque no se casó de blanco,
ni salió de alguna iglesia,
mira, te lo digo y soy muy franco,
para amarla como la amo
y para que ella me quiera tanto;
no hace falta estar de blanco
ni que te bendiga el cura.
Para quererla como la quiero
y me embelese con sus encantos
es porque ya nos bendijo
el Padre que está en el cielo.