Alma Cervantes

CUANDO SE LLORA

Perdóname por ser parte de tu vida
sin pensar que en tu vida no existía,
perdóname por extraviarme en tu mirada
en esos ojos verde mar que me envolvían.

Perdóname porque al escribir el libro de tu vida
me di cuenta que allí, yo no vivía.

En esa página en blanco que quedó inconclusa
en ese ir y venir del tiempo suspendido.

Perdóname por esas interminables, tus ausencias
que jamás comprendí el porqué indiferencias.

Quería entregarte el desierto de mi cuerpo
para que formaras un oasis con tu aliento
que tomaras las arenas de mis playas
y llevaras a tus besos, la calidez de ésos
(tus versos)

Quisiera ser de ti… hoy
¡Tantas cosas!
Quise ser para ti miel de pasiones
abrigarte en el calor de mis anhelos
ser ternura, inspiración
tu eterna musa de poemas,
sin saber ni sospechar que en tu destino
ya tenías muy tatuadas
¡Muchas huellas!

Y quise ser la lágrima en silencio
que se escapaban tristemente de mis ojos
observando el firmamento aquella noche
donde estrellas celosas
– todas ellas-
con destellos de plata
se encontraban en penumbras encendidas.

Te creí en mi esperanza
ya perdido

Y hoy regreso a buscarte
y te encuentro al final
¡Pero distante!
No puedo evitarlo ni un instante.

Pues te llevo tan dentro
arropado a mi vida
y estrechando mi cielo.

Más prendido aquí estás
sensación que me lleva
a descubrirte escondido…
(muy mío)
tan mío…
¡Aquí en mi pensamiento!

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