Cristina Bonilla

El pecado consumado

Son desvelos en la sombra del beso.
Codicias detenidas en suspiros
noches que me reprochan los respiros,
que lo ilícito, ¿ha sido mi tropiezo?

Envuelta en la peligrosa lujuria,
¡No advertí la llegada del calvario!
El deleite se formó mi adversario,
y rechacé la culpa con mi furia.

Ya ves, fuiste el pecado consumado,
el vicio constante en éxtasis puro,
olvidando la sentencia del futuro,
¡Me entregué al impudor de lo robado!

¡Bebí el cáliz que estaba prohibido!
Afable me cobijó tu sombra,
una fragancia que el pudor escombra
Tomando el céfiro lo ya vivido.

Si al desliz capital, alguien… renuncia,
¡Que preste la fórmula con presteza!
Antes, que muchos pierdan la cabeza
y cubran de este mundo… su presencia.

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