Martha Josefina – Mar –

CLAMOR POR LA VIDA

No tengo muchas palabras
para expresar lo que siento,
no entiendo cómo tú quieres
no dejar siga adelante
una vida que comienza.

Una vida que tiene alma,
una vida que ya existe
desde su primer instante,
así comenzó tu vida,
la mía y la de tu madre.

Cómo quisiera llegar
a tocar alguna fibra
dentro de tu obstinación
para negar que ese ser
tiene vida, que es humano.

Yo te pido por favor
que lo pienses, reflexiona,
existen muchas maneras
de dar cobijo a esa vida,
no la ciegues que no es tuya,

Un día no muy lejano
del dolor tú serás presa,
ese ser no tiene voz,
ni abogado que defienda
la pena que le es impuesta.

Pena de muerte es dictada,
derecho a vivir se le niega,
defenderse aún no puede,
su dolor es silencioso,
su grito no es escuchado.

No puedo encontrar el modo
de gritar en los tejados,
sólo puedo de rodillas
por la vida yo clamar,
sólo puedo a Dios orar
porque su vida se salve.


¡PÍERDEME EL RESPETO!

Te ví, ¡cuánto ha que no sabía de tí!,
caminabas directo hacia mí,
tu presencia llenó con tu fragancia
el ambiente todo del lugar.

Caballero ,como siempre, saludaste,
gentil y amable la mejilla me besaste,
y entre suspiros de nostalgia me quedé
mirando tu figura al alejarse.

Te quiero y te querré por siempre,
no importa si jamás me mires
mas que como alguien más que conociste,
y que en tu vida huella no ha dejado.

Eres como ha dicho una canción,
en la radio, en privilegiada voz,
la clase de hombre que en mi vida quiero,
gentil, caballero, respetuoso del amor,

Sin vicios, cuidando tu salud,
aliño y perfume permanente,
coherente en pensamiento y obra,
tranquilo y de confianza plena.

Mi Dios…. que suerte el conocerte!,
todavía me haces sonrojarme,
al no poder ocultar en mi mirar
todo lo que despiertas en mí.

Prohibido para otras mujeres,
diligente ignoras coqueteos,
orgulloso presentas a tu esposa,
cual fiel y amoroso compañero.

Hablar de tus hijos es una pasión
y de tu hogar una bendición,
todos ven en tí a un gran amigo,
digno de confianza, respeto y amor.

Te ví y muy dentro de mí
me basta con el beso que me diste,
y el calor de tu mano entre mi mano
que dejaste ahí al despedirte

Si un día se diera la ocasión
de que los dos perdamos la razón,
sin duda te diría: mi amor,
¡piérdeme el respeto por esta ocasión!

©Martha Josefina, Xalapa Ver, México, derechos reservados de autor®

 

2 comentarios

  1. Mar said,

    18 noviembre 2008 a 1:49 am

    Querido Alex permíteme felicitarte por tu blog, por tu poesía, por tu labor humanitaria, por tu familia y por TODO y agradecerte por el honor de tener aquí este poema surgido justamente cuando ví amenazada la vida de un no nato, un abrazo de corazón a corazón, de poeta a poeta, de médica a médico y de loca a loco…ja ja ja Martha Josefina A. Nájera

  2. dralejandro said,

    18 noviembre 2008 a 4:31 pm

    Mar mi doctora preciosa, sabes cuanto admiro tu trabajo literario y ahora que recién me entero que profesionalmente eres todo un personaje, me congratulo de tenerte por amiga, muy dilecta por cierto, ahora se que cada día compartimos más cosas, como la defensa de esos seres indefensos que por desición de una bola de ignorantes de avanzada por decir lo menos han puesto esos limites tan absurdos como ridículos a la existencia del ser humano.
    Seguimos en contacto, te mando mi corazón y un abrazo de PUMA A PUMA.


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